He escuchado ese audio más de 25 veces, fácil.
Amo escuchar su risa intensa y natural,
estoy segura de que la hace con la boca abierta y el nervio a flote.
Amo esos segundos en los que, sin saber que llegaría a mí el audio...
se dejó llevar,
se echó de cabeza,
me confesó todo,
y ahora es eso lo que me asegura querer escribir este blog.
No sé qué vendrá después, pero quiero plasmar lo que hay hasta ahora.
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